martes, 17 de abril de 2018

III Maratón Barxeta: ir y casi no volver para contarlo





"Pues podías mirar Barxeta, es el 15 de Abril y nos viene bien para la planificación", estas fueron más o menos las palabras de Jose Manuel, mi entrenador (joder que raro me sigue sonando lo de "entrenador", si yo soy un puñetero paquete joder). Vale, Barxeta, hace años corrí allí una media de montaña y la zona está chula (pero me hizo un frío del copón)....son 44'5 kms y anuncian 2300+, pero yo que soy muy listo sé que a los organizadores de las carreras les encanta inflar los perfiles para "atraer" a machotes y machotas deseosos de darse el pegote, diciendo que han hecho nosequé carrera con tropecientosmil metros de desnivel positivo cuando en realidad no tenía tantos miles de millones de metros, por lo que así a ojo de buen cubero pienso "si tiene 1800 ya serán muchos ya"; para reforzar mi idea, veo que el perfil no incluye grandes cimas, sí, es muy "sierra" pero no veo ningún picacho así tipo Cervino al que subir, son montañas pequeñas y bajitas, por lo que tengo claro que 1800 y ya me estoy pasando.....pobre de mí, para una vez que dicen la verdad...mis disculpas a los organizadores de esta carrera. 

A las 5 me recogen Jose Manuel y Forner, el Mister también correrá el Maratón, Forner el Trail (27 kms), voy ligero de equipaje porque la previsión es de 27 grados, pero llegamos a Barxeta y hace un frío Conquense que me deja tieso, sale hasta vaho cada vez que exhalas.....yo quiero quedarme en el coche hasta que falten 2 o 3 minutos para salir, pero mis acompañantes me convencen para que "calentemos" (vamos, trotar algo suave, porque eso no se puede llamar ni calentar); estamos en el arco de salida, faltan 10 minutos y sí, allí estamos los corredores pero no hay música, ni hay speaker, ni nada que se le parezca, pudiera pensarse que somos un grupo de casi 300 colegas que nos vamos a entrenar juntos. De pronto encienden la megafonia de golpe, pero de golpe....pasamos de 0 decibilios a 700000 en décimas de segundo, y todos damos un bote del susto y mis pulsaciones pasan de 60 a 150 en ese pequeño margen de tiempo (en serio, en el gráfico del reloj se veía ese subidón de pulsaciones)....al momento ajustan el volumen y un tío se pone a hablar y a animarnos....vale, esto es una carrera, que ya pensaba yo otra cosa. Empieza a sonar ese clásico carreril, que hoy viene más al pelo que nunca: "Highway to Hell" de los ACDC, y sí, hoy nos vamos al puto infierno, pero más que por autopista, por unos senderos que harían temblar a las mismas cabras. 

Millones de piedras, así estaba el 90% del recorrido
Salimos 15 minutos tarde (no pasa nada, así tenemos más luz, que está amaneciendo), un poco de asfalto con algo de prisas (ya tú sabes, el estúpido e inconsciente subidón que te da en la salida y del que luego te arrepientes durante el resto de carrera), y de pronto ya estamos escalando un pequeño murete de tierra y pedrolos...en esos momentos pienso "ale, ya empieza la carrera...¿no querías eso so capullo?". Los primeros kilómetros van pasando con cierta habitualidad y desgana; no sé si por el frío, por el madrugón, o por las pocas ningunas ganas, pero mis sensaciones son terriblemente malas y básicamente tengo dolores y teclas mil, y en sitios que nunca me molestan cuando entreno...mira chaval, las cosas del directo, pero sé de sobra que (ojo, que alguno ahora me llamará fantasma) yo hasta que no llevo hora hora y pico corriendo no me caliento y empiezo a fluir....(sí, me encanta la palabreja, y si ya digo "flow" lo flipas en colores). Pues llega el 1h 30m en mi Suunto (podría haber omitido la marca del reloj sí, pero como antes hablaba de entrenador y ahora de Suunto, el mismo reloj de Luis Alberto, Kilian y demás fauna extraterrestre, igual engaño a alguien que no me conozca y se piensa que soy la leche corriendo...) y ya empiezo a fluir (me encanta la palabreja ¿no te lo había dicho?); mis piernas están calentitas, el corazón a pleno rendimiento, y mi cabeza centrada. Hace rato que voy cagándome en todo porque veo que vale, no hay Cervinos, pero cuando subes una montañeja de 200 metros, llegas arriba y bajas en picado 100 metros más, y aún no estás abajo y ya estás volviendo a subir otra de 150 (multiplica esto por 245 picos y repechos o así, o al menos eso me pareció a mí) acabas destrozado, esto es un infernal rompepiernas. Y si me dijeras que luego puedes recuperar lo que pierdes subiendo, acelerando en la bajada pues tira, pero es que el 98% del recorrido estaba lleno de piedras y cantos rodaos, en serio, no exagero: salvo en los tramos de salida y llegada al pueblo (asfalto), y algún rampón de hormigón (que mira que los odio, pero ayer me parecían hasta hermosos), todo estaba repleto de pedrolos, yo diría que no hubieron más de 3 kms limpios por los que poder correr sin estar saltando entre piedras o directamente tropezando con ellas.

El perfil sacado de mi GPS: un rompepiernas
Pues eso, subiendo y bajando voy en el grupete de la primera chica (a la que dejé atrás allá por el km 25, y que finalmente entró en segunda posición), en el grupo va un tío de esos de las huaraches o como se llamen (me fijaba en sus pies y estaban limpios e inmaculados, mientras que los mios, incluso con las zapatillas, salieron más negros que los Angelitos de Machín....a mí que me lo expliquen). Todo bien pese al terreno, noto mucha fuerza en mis piernas y troto sin dificultad incluso en muchas subidas en las que hace unos meses hubiera andando (se nota el trabajo del Mister), en las subidas más fuertes uso la técnica de andar muy rápido apoyando los brazos en los cuadriceps y haciendo palanca...me sorprendo del ritmo y paso a mucha gente que incluso lleva bastones. Todo de cine hasta que en el km 27 más menos, tras una bajada rápida y de pronto un subidón, y cuando estoy adelantando a un palillero (vamos, que lleva bastones), noto como mi aductor derecho se contractura con una rampa de esas que pican, tanto que noto incluso al tacto el hueco que queda en la pierna en ese lugar donde debería estar el músculo estirándose y encongiéndose...."nooooooooooooo" pienso, "no me jodas so cabrón"...me aparto a un lado y el palillero me pasa, me toco y noto que sí, que el calambre es importante, y tras unos segundos de cabreo activo el modo "luchar cada metro" que implica concentrarse en seguir avanzando, sabiendo que cada metro y cada minuto es crucial. Sigo subiendo y empieza a acalambrarse el otro aductor, el izquierdo, pero no tan fuerte.....mira, la parejita se ha puesto de acuerdo, vaya par de cabrones. Poco a poco los músculos se van relajando, siguen contracturados y duelen pero hay que seguir subiendo...más despacio eso sí. Unos minutos después me encuentro al chaval de los bastones, está clavado y tratando de estirar, le pregunto si le pasa algo porque le veo mala cara y me dice que está también con fuertes calambres, aun así me espero un poco porque no me gusta su aspecto, le vuelvo a preguntar y me dice que me vaya, que está bien, y sigo subiendo.....no han pasado ni 3 minutos y paso a otro tío que ha cogido una rama de un árbol en plan bastón, me dice que tiene calambres y que no puede más, que en el siguiente avituallamiento abandona....y yo le abandono a él y sigo subiendo. 

Entrando en meta
Miro el GPS, llevo 28 kms y cerca de 1800+ (vaya, pues esta gente no mentía) y tanteando a mis músculos voy trotando en cuanto puedo (tengo fuerza en las piernas, lo hago sin problemas, pero voy por la cuerda floja entre el "puedo trotar" y el "ay que viene el calambre") hasta llegar al 30, momento importante de la carrera ya que a partir de aquí ya no acumulas tanto desnivel y el perfil pinta cuesta abajo salgo algunos repechetes. Me tomo otra cápsula de sales para ver si así minimizo los putos calambres, y empiezo a bajar trotando todo el rato por un sendero bastante bonito por las vistas (iba por la ladera de una montaña e ibas viendo los valles y montañas de alrededor). Me sorprendo porque pese a los calambres, sigo notando las piernas ligeras y fuertes, de hecho no dejo de trotar incluso en las subidas y paso a algún corredor que otro. El que me pasa a mí en una bajada es el tío ese de las clancletas que dejé atrás hace rato, va sin camiseta (hace muuuucho calor, quien lo iba a decir con el frío que hacia unas horas atrás), con sus bastones, y lleva puestos los auriculares y va cantando...me pasa como un cohete, va a toda hostia, yo pienso que se ha tenido que meter un gel o algo así y que luego lo pillaré, pero que va....no volví a verlo, menudo final de carrera hizo (9 minutos me sacó) el muy pájaro. 

Los kilómetros van pasando, troto bastante, me noto fuerte pero siempre con el "ay" porque de vez en cuando las piernas se van acalambrando (ya no eran solo los aductores, todos sus amiguitos musculitos decidieron unirse a la fiesta del calambre convirtiendo a mis piernas en algo parecido a dos estacas de madera), me tomo un gel....sí, dije gel....lo hago para entrenar el estómago de cara a carreras más largas y porque pone "sodio" y creo que el sodio puede ayudar...vamos, que me hubiera tomado cualquier mierda que me hubiera encontrado si hubiera tenido la mínima esperanza de que aliviara los putos calambres. Y en esas andaba yo cuando llegó el momento más memorable de la carrera: el momento de conversación entre mis músculos y yo....aunque quizás mejor que conversación, yo hablaría de monólogo.....va y les digo a mis queridos y agarrotados músculos en voz alta (sí, vale, muchas veces hablo solo en carrera...¿debo preocuparme doctor?): "a ver, tenemos dos opciones: o seguís acalambrados, doliendo y sufriendo, u os relajáis un pelín, yo puedo correr más rápido, y acabamos todos antes con este martirio...¿qué os parece?"...y oye, se ve que al principio me hicieron algo de caso porque pude subir el ritmo....¡¡¡ toma motivación !!!


Sobrevivimos los tres
Venga, para no enrollarnos más vamos al final....me recordó al de las pelis de Freddy Krugger o como cojones se llamara el tío aquel, que lo mataban al final pero luego volvía a aparecer en la siguiente peli....pues así fue mi llegada a meta, cambiando a Freddy por las putas montañetas o repechos. Llevaba ya unos 42 kilómetros, según el perfil del dorsal me quedaba un repecho importante justo antes de llegar al pueblo, miro el reloj, hago cuentas y si voy a 7 el km bajaré de las 6 horas. Paso por un sitio donde hay unos tíos de la organización y nos dicen (llevo un corredor unos metros por delante) que quedan dos cuestas, que la segunda es un poco dura. Me vengo arriba y paso al que llevo delante, subo una cuesta que no me da mucha faena, llego a una segunda que está bastante empinada y me digo "esta es la dura, lo tienes chupao campeón", pero cuando bajo veo que aquello no tiene pinta de acabarse...vamos, que no veo yo pueblo, ni asfalto, ni calles, tampoco escucho la megafonia desde la distancia......en un cruce hay un voluntario de Protección Civil, un abuelete, le pregunto si queda alguna cuesta más: "na, una pujaeta", paso por debajo de un túnel enano de esos que hay en los puentes para que pase el agua, salgo a una zona tipo Vietnam llena de cañas, zarzas y mierdas, y de ahí a un camino....subo la cabeza y veo una montañeta importante, un cuestón de los que pican y joden, mucho pino, y entre los pinos veo las cintas de colores que señalan los lugares por los que tienes que pasar y por arriba veo un corredor....."la puta madre con la pujaeta de los cojones" pienso, o maldigo, o yo qué sé que hago. En ese momento ya sé que lo de bajar de las 6 horas se acaba de ir a tomar por el mismísimo culo, me conformo con bajar de las 6 horas 10...empiezo a subir y llega un momento en el que prácticamente hay que trepar por un muro vertical con mucha tierra...me agarro hasta a unos matojos para poder impulsarme, los pies resbalan y me quedo tirado boca abajo en mitad de la cuesta agarrándome hasta con las uñas para no irme abajo y no tener que volver a subir, con la extraña posición los calambres se multiplican...¡¡¡fiesta, fiesta!!!...solo faltó el abuelete de la "pujaeta" dándome con una vara en el lomo mientras orina sobre mí y grita "¿te gusta perro, te gusta?...pues has pagado por esto", para acabar el festival de sadomaso en el que me encuentro.

Por fin llego a la cima de la puta montaña, ahora sí que sé que esto no sube más porque bajo y ya veo el pueblo y una especie de carretera, llego a ella, un voluntario me indica que gire a la izquierda, voy trotando un poco raro por los calambres, parezco Patapalo, que es un Pirata Malo....paso a otro corredor que se retuerce en mitad de la calle mientras se masajea una pierna agarrotada, entro ya en el pueblo, la gente me anima bastante, voy corriendo despacio pero sin parar, y poco a poco llego a meta en 6h 7m 58s....lo conseguí, sigo vivo.

Dorsal y medallaca
Dicen que soy un llorón, que a ver, pudiera ser medio cierto a veces, pero esta vez lloré con razón. La carrera es dura de verdad, hay que lucharla metro a metro, solo basta con ver los tiempos de los primeros para saber que no es un maratón fácil. Entré el 28, que oye, para ir como iba no está nada mal. Tuve mis momentos malos, esos en los que de pronto escuchas una vocecilla que te dice "holaaaaa, somos tus pensamientos negativooooss, ya estamos aquiiiií.....¿de verdad crees que podrás acabar CSP tontaina?...¿que podrás acabar UTMB so gilipollas?...espera que nos vamos a mear de la risa..."; pero que vamos, que uno ya está acostumbrado a estos bajones mentales y sabe que vienen y van; como yo, como mis pajas mentales, que vienen y van....

Ná más ná.