lunes, 26 de marzo de 2018

UTMB 2018


Llevo mucho tiempo meditando acerca de si escribir sobre Ultra Trail de Mont-blanc o no; este blog va sobre lo de soñar despierto y hacer realidad esos sueños, y es precisamente esa carrera, UTMB, una de esas cosas con las que llevo soñando muchos años y que por fin, o quizás (soy negativo e inseguro por naturaleza, no nos vamos a engañar), voy a hacer real en unos meses. En este mundo de exhibicionismo virtual, donde todos queremos nuestro minuto de gloria, es fácil dejarse llevar y pretender escribir para agradar a los demás, y eso muchas veces podría malinterpretarse y ser tomado como algo parecido al orgullo, pero ya digo que no es mi caso. 

Al final voy a escribir para mí, como casi todo lo que he publicado aquí. Sé que casi nadie se pone a leer ningún tocho, todo lo que pase de dos líneas ya nos parece exagerado, pero yo tengo la costumbre de releer lo que escribo cada cierto tiempo, y parece mentira pero es una forma genial de recordar cosas que el disco duro de mi memoria ya había formateado. Y por eso voy a contar todo esto, por mí y para mí, porque aunque no sé como acabará esta aventura (mi puto cerebro siempre está creando hipotéticos y a veces aterradores motivos y situaciones que me impedirán conseguir mi objetivo, y no solo en lo estrictamente deportivo), me gustará de aquí a unos años volver a leer estas líneas y saber lo que entonces estaba sintiendo: mis temores, mis ilusiones, mis planes.

Y como todo viaje comienza con un primer paso, aquí dejo el mío en forma de vídeo. Llevo corriendo más de 20 años, la mayoría en asfalto, pero hace unos 7 u 8 años empecé a hacer alguna que otra carrera de montaña tras descubrir por casualidad, estando de vacaciones en el Pirineo Aragonés, que se podía combinar lo del campo y el correr. "Os Foratos de Lomenás" se llamaba aquella carrera en la que participé por primera vez, y que fue la semillita de lo que soy ahora mismo. Todavía recuerdo que llovía, que hacia mucho frío (finales de octubre), y que a mi alrededor solo habían cabras montesas de 2 patas, vamos, que estaba acojonado. Pero corrí, y bajando por una pradera las nubes se abrieron y ante mí apareció al fondo Ordesa y sus impresionantes montañas, y en ese preciso momento supe que esto era lo mío. A partir de ese momento, las carreras de montaña fueron relevando a las de asfalto, para que finalmente estas últimas fueran las grandes olvidadas.....y es que una vez que pruebas el monte, el asfalto pierde su color. ¡Hostias!....¡el vídeo!....sí, el vídeo, se me olvidaba.......es uno de los que me solía poner cuando madrugaba mucho para motivarme (de hecho lo hago de vez en cuando), no es un vídeo específico de UTMB, pero la primera imagen que aparece es de un lugar casi sagrado para los que amamos esto de hacer el cabra por el campo: el arco de salida y meta de la carrera. He visto este vídeo miles de veces, y ese inicio lo tengo grabado a fuego: el fundido en negro que va desapareciendo, la música, el lugar solitario.....no sé muy bien como explicarlo, pero la primera vez que lo vi tuve claro que yo también quería estar allí alguna vez, y ahí empezó mi sueño: algo remoto, imposible, inimaginable entonces (el vídeo ya tiene sus años), y sin embargo, si todo va bien, allí estaré en agosto. Por cierto, el resto del vídeo me encanta, tiene un espíritu que me hace recordar aquellos primeros años como corredor de montaña donde me dejaba guiar solo por las emociones y las sensaciones, y menos por el reloj, los perfiles, o los entrenamientos....no sé, a veces me gustaría volver a aquella inocencia del principio.

Y hasta aquí por hoy. Pretendo hacer de estos relatos una especie de diario, una forma de contar como poco a poco y paso a paso, trato de hacer realidad uno de mis sueños....

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