viernes, 17 de agosto de 2018

UTMB 2018: Ya estamos ahí

Hace unos meses dije que iba a hablar de esta carrera pero no lo he hecho. Es curioso, pero lo que ha sido mi sueño durante muchos años, ha estado a punto de convertirse en una pesadilla.

Sí, me he agobiado, lo he llegado a odiar, he llegado a plantearme muy seriamente mandarlo todo a paseo, perder el dinero de los vuelos y de la inscripción y seguir con mi vida. Ha sido mi mujer, Conchin, la que de nuevo y una vez más ha puesto un poco de cordura en todo esto: en mis paranoias, en mis indecisiones, como si soportarme a diario y aguantar mis entrenamientos no fuera suficiente.

No puedo hablar de miedo a la distancia o al desnivel, pese a esos 171 kms y 10000+; respeto a un reto así le tengo todo el del mundo, pero no miedo. Sí temo muchas cosas: a tener problemas con los vuelos, o con el bus, o con recoger el dorsal, miedos tontos sí, pero no puedo quitármelos de la cabeza ya que para ciertas cosas soy tremendamente detallista y quiero que todo encaje a la perfección, odio improvisar. Ya en carrera temo cualquier problema con el estómago, a pegarme una buena hostia que me deje seco, a alguna lesión o dolor que me impida seguir, a problemas con la meteo que hagan que nos recorten el recorrido....por no hablar de ese mochilón que me toca llevar lleno de material obligatorio que posiblemente, no vaya a utilizar. Hay tantas cosas que pueden salir mal, que si me paro a pensarlo con detenimiento me entra un sudor frío y un nudo en la garganta que no me gustan nada.

Para colmo, cada día me duele una cosa nueva. Arrastro unas molestias en un tobillo y en una rodilla que no logro quitármelas de encima, yo pienso que lo que necesitan es descanso, reposo, tiempo para recuperar, pero estando a 14 días de la carrera, el descanso es un lujo que no me puedo permitir; por lo que si no tenía ya la suficiente presión, añade molestias musculares al combinado.

Lo reconozco: tengo tremendos bajones mentales, me pongo de muy mala hostia y detesto que la gente me pregunte por la dichosa carrera, no sé, es como si necesitara meterme en una especie de urna, burbuja o cajón, y estar allí yo solito, concentrado y sin dar explicaciones a nadie, como si eso me alejara o me tuviera a salvo de ese "monstruo" que me espera el 31 de Agosto; pero ayer, así como quien no quiere la cosa, vi este vídeo y recordé algo que por obvio, había olvidado: voy a pasármelo bien, así de fácil, a disfrutar.

https://www.facebook.com/Ryan.Nicholas.Sandes/videos/308827936551132/

Sí, lo había olvidado, olvidaba que voy a correr por un escenario fantástico, que voy a poder participar en una carrera que cruza tres países, una carrera que ha dejado en lista de espera a 25000 corredores más, una carrera que no sé si será la mejor ultra del mundo, pero es algo así cómo el Maratón de Nueva York para un corredor de asfalto. Y había olvidado que lo único que tengo que hacer es dosificarme bien, no cometer errores gordos, tener un poco de suerte, y grabar la experiencia a fuego en mi alma.

No sé qué pasará, como estaré el 3 de Septiembre, no sé si seré capaz de llegar a meta, pero quiero intentarlo y darlo todo. Y quiero hacerlo disfrutando, saboreando cada día, porque esto es algo que ha llevado años y no quiero convertirlo en algo negativo; porque aunque suene un poco feo, creo que me lo he ganado.

Próxima parada: Chamonix.
 


lunes, 14 de mayo de 2018

CSP 2018: Cuando todo encaja




Uno de los carteles
Seguro que no me creerás si te cuento que cuando llega la hora de la verdad, la hora de ponerse las zapatillas porque la carrera va a empezar, yo no siento nada especial, me siento ausente, lejano...es más, no me apetece lo más mínimo empezar y desearía estar haciendo cosas más normales. Pues así es, eso es exactamente lo que siento.

Y así me estoy sintiendo en una carretera desierta, disfrutando de un atardecer de película, solo, al lado de la gasolinera de Vistabella, esperando el taxi que sube desde Castellón para recogerme y dejarme de nuevo allí, en la ciudad, donde en 3 horas dará comienzo la CSP, ese ultra de 108 kilómetros (bueno, 112 según mi GPS y el de otros muchos, pero no discutamos por solo 4 kilómetros, total para qué) que une la ciudad con Sant Joan de Penyagolosa. Por momentos me asusto por si el taxi no llega, por momentos desearía que no llegara e irme a la casa rural en la que estamos hospedados, y disfrutar de una buena cena; pero finalmente aparece ese taxi, ese vehículo que me trasladará a otro mundo dentro de este mundo.

Me siento delante y el taxista y yo nos tiramos charrando la hora poco que nos cuesta bajar. Simón es de Medellín, y me cuesta explicarle lo que voy a hacer, no entiende muy bien como nos guiamos por los campos o como comemos. Finalmente llegamos a la Plaza de las Aulas, nos despedimos, y allí me quedo yo: compuesto y sin novia. Estoy esperando a José Manuel, tengo que darle su dorsal, él vendrá con la gente de Corremon. Hay mucho ambiente en la plaza, se nota que este año es el Campeonato del Mundo; choca el contraste entre nosotros, los que vamos a correr, y el gentío bien arreglado que se dispone a pasar una noche de viernes. Va pasando el tiempo y Jose Manuel no llega, empiezo a coger frío, meo tres veces (los nervios y tal) en uno de los urinarios portátiles que han puesto los de la organización, y a las 23 abren el control de material y chips. Me voy poniendo más nervioso, por megafonía no dejan de insistir en que vayamos pasando el control, finalmente contacto con José Manuel y me dice que ya llegan....a las 23'45 pasamos finalmente el control y empieza todo.

En la línea de salida
Como digo no siento nada especial, ni emoción, ni alegría, nada. No sé si es porque al haber hecho varias carreras de este tipo, he perdido la "ilusión de la primera vez", o sencillamente porque sé el tormento que me espera y simplemente acepto la situación con resignación.  Bueno, tengo un poco de miedo....antes de salir de Vistabella, le he preguntado a mi mujer como un millón de veces si cojo o no cojo los bastones...al final he salido sin ellos...no sé, nunca los uso en entrenes ni en la inmensa mayoría de carreras que hago, pero en las de más de 100 kilómetros sí que me los llevo, y esta será la primera vez sin ellos...no me apetece llevarlos, me va el rollo "puro", con cuantos menos trastos mejor.....no sé si me explico....pero ahí, en la salida, yo diría que el 85-90% de los corredores los llevan y claro, me entran las dudas....¡¡¡a buena hora!!!

3-2-1...¡¡¡ a correr !!! dan la salida, voy con José Manuel y con Victor, ellos son mucho más rápidos que yo pero prometen ir controlando en el tramo de la ciudad. Vamos hablando, la verdad es que no me apetecía que la carrera saliera del centro (otros años hemos salido de la Universidad Jaime I) pero reconozco que hay un ambiente increíble y que no dejan de animarnos. En cuanto llegamos al campo (que nos recibe con una primera subida), yo vuelvo a parar a mear y me despido de mis acompañantes. Tras acabar mi meada, empieza mi carrera. Vamos rumbo Borriol, subiendo para no variar. Estoy frío y las primeras subidas se me atragantan, pero en un ratito las piernas se calientan y empiezo a estar mejor. Pasamos Borriol, con su espectacular subida hacia el Calvario (nunca un nombre vino más a cuento), luego otro subidón y ya estamos metidos en el monte, en mitad de la noche. Hace mucho calor, el año pasado alcanzamos -1 grados de noche y ahora me estoy cociendo, y eso que solo llevo una térmica larga y una camiseta encima. A ratos me sobra, a ratos sopla un fuerte viento y agradezco llevarla. Vamos avanzando, en ocasiones nos rodea la niebla y darse la vuelta y ver la hilera de frontales brillando entre ella me regala una imagen casi fantasmagórica. 

De pronto llega a mi cabeza la pregunta que más odio en cualquier carrera, pero sobre todo en un ultra: "¿de verdad que esto te gusta?"....y si soy sincero, en ese momento diría que no, que no me gusta, que es una puta mierda, así de claro. Me pregunto por qué o para quien hago esto, si no será una forma de fanfarronear, de querer dárselas de cualquier cosa por hacer estas distancias...pero bueno, sé que esto es normal, es la fase de "negación", la superaré. Quizás me pregunto esto porque no me gusta nada, pero nada nada ir corriendo en hilera con un tío pegado a mi culo y yo olfateando el culo del de delante, pero siempre es así, hasta que no se estire más el pelotón, esto es una romería, y eso que este año se nota que al salir del centro de la ciudad, el pelotón se ha estirado más de la cuenta. 

Entre la niebla, entre las horas que son y la torrija que me está entrando, y entre el llevar un rato corriendo (la luz del frontal me hipnotiza un poco) empiezo a ver cosas raras....o eso creía yo....vamos subiendo y escucho un ruido como si estuvieran acelerando y soltando el acelerador de una moto, pero de forma constante y cíclica: "brrrooommmm, brrrrrooommmmm, brrrrooommmm", no sé qué cojones es, pero por encima de mí veo luz y veo que los corredores pasan por al lado; conforme subo descubro que la moto no es moto sino un compresor de esos que dan luz, y está alimentando una casa en mitad de la nada, y la luz brilla con mayor o menor intensidad al compás del dichoso "brrooommm"...es más, parece que están celebrando una fiesta, ya que en la terraza hay una bola de esas de discoteca que gira y emite destellos, y que resplandece más o menos dependiendo del ritmo de la "moto"...muy surrealista todo. Y si hablamos de cosas raras, no puedo dejar de hablar del avituallamiento que me deja sorprendido cada vez que lo veo: Bassa de Oronetes. Noche cerrada, bosque, y de pronto empiezas a escuchar música a todo trapo (encima reaggeton, tócate los cojones), ves una luz cegadora, y a la que te descuidas aparece un monigote gigante (el Gegant de Pedra) por el que pasas por debajo. Son las 3´25 de la mañana, y aquello más que un ultra de montaña da la sensación de ser la Feria de Navidad...solo falta alguien vendiendo algodón dulce y figuritas de chocolate de Papa Noel.
Disfrutando del momento

Dejo Bassa y empiezo a bajar hacia la Rambla de la Viuda, el típico barranco lleno de pedrolos por el que discurre el agua cuando llueve, pero versión XXL. Saco el MP3, me tiro así como 3 o 4 horas intentando desenredar el cable de los putos auriculares (métete en situación: bajada técnica, de hostia chula si tropiezas, y tú con el jodido cablecito) hasta que lo consigo. Me los pongo justo cuando estoy al pie de la rambla, le doy al "on" y empieza a sonar Vetusta Morla.....hay un corredor que va andando (lógico, son miles de cantos rodados deseando que te tuerzas un pie) pero a mi me pega un subidón brutal y corro....empieza a sonar "Consejo de sabios", que vale, igual no es la canción más motivadora del mundo, pero para mí en ese momento sí que lo es porque tiene mucha fuerza. Son las 4 de la mañana, ya llevaré unos 30 kilómetros, hay niebla, pero yo me siento genial...voy corriendo a buen ritmo, me siento ligero, y mis piernas no sé, me están pidiendo guerra. Sigo corriendo incluso mientras subo, y siento que la piel se me eriza y que estoy a punto de llorar de pura felicidad....en ese preciso momento recuerdo por qué estoy ahí, recuerdo por qué me gusta esto, por qué lo necesito. Me digo y repito una y otra vez: "eres una máquina" pero no por ir rápido, sino porque me siento como un aparato que está cumpliendo con su función. Voy pasando gente, voy pletórico, chapurreo alguna canción (no quiero que nadie me oiga, pero me cuesta escuchar música y no cantar), voy haciendo como que toco la guitarra, o la batería, y eso mientras adelanto gente que igual me ve como un friki o igual se está cagando en mi puta madre, vaya usted a saber. La cosa es que se acaba el disco y empieza el "MTV" de Bunbury....vamos, y ahí sí que me desmeleno.....justo cuando empieza "Planeta Sur" llego a Useres. Estiro un poco los aductores, ya que en uno de ellos tenía una ligerísima molestia (ese fue el único "problema" muscular de toda la carrera) y salgo del pueblo.

Nada más cruzar la carretera e ir a empezar la subida, trato de tomarme una cápsula de magnesio y mi cuerpo la rechaza con una arcada terrible..."no me jodas, por favor, no me jodas....problemas de estómago no por favor, otra vez no". Tengo que recordar que el año pasado me retiré de esta carrera precisamente por eso, por el puto estómago, y veo que la historia se repite. Intento meterme la pastilla en la boca y de nuevo lo mismo: una arcada aún mayor....es más, empieza a salirme ese liquidillo previo al vómito de la boca en cantidades industriales, lo escupo y al segundo tengo de nuevo la boca llena, vuelvo a escupir, y así varias veces....me acojono, parto la pastilla en dos y nada, lo mismo....al final acabo masticándola (está asquerosa) y entre arcadas menores me la trago.

Vale, ya sé que el estómago me la va a volver a liar, pero hay que seguir ya que fisícamente estoy muy bien: me noto fino, ligero y muy fuerte. Vamos por un tramo nuevo (este año han cambiado varias partes del recorrido para no coincidir con el circuito del Campeonato del Mundo), nos suben por un tramo campo a través, pero así, a través: ni pista, ni sendero, ni pollas en vinagre. Llegamos arriba y la niebla nos rodea, vamos muy espaciados y por momentos creo que me voy a perder porque no se ve nada, ni siquiera las marcas. Empezamos a bajar hacia Atzeneta, veo las luces del pueblo, y a la izquierda veo como dos columnas de fuego...al principio pienso que igual es alguna industria ("¿una fábrica en mitad del bosque so capullo?"), luego pienso que igual es algo en plan ambientación para el Campeonato del Mundo porque ya son las 6 de la mañana y acaban de salir ("¿fuego como espectáculo en mitad del bosque so gilipollas?") y al final pienso en esa navaja de un tal Ockham, sobre todo cuando veo humo y cuando veo que empieza otra pequeña columna de fuego justo al lado de las otras dos: algún hijo de la gran puta está provocando un incendio forestal. Llego a un cruce donde hay unos voluntarios de Protección Civil y les explico lo que he visto, me dicen que ya lo saben y que un retén de Bomberos ha salido hacia allí...me quedo mucho más tranquilo.

Entro en el avituallamiento (cerrado, con una zona para la élite del Mundial y otra para los populares), tienen hasta una pantalla donde salen cosas de la carrera. Allí veo a Victor y a Javi Romero. Mi estómago no está en su mejor momento, pero me tomo un caldito y un poco de pasta con atún (vale, un desayuno un poco atípico) porque sé que mi cuerpo necesita gasolina. Salgo y ya ha amanecido....hace frío, pero hay que seguir. Salida del pueblo, un poco para arriba en terreno de ese que parece que no sube pero sube, y en donde parece que puedes correr pero si corres revientas; de ahí a un barranco bastante feo y puñetero, lleno de trampas naturales para ahostiarte, y mientras voy charrando con Javi, empezamos la subida a Benafigos. Ya me doy cuenta de que si corro rápido el estómago me responde con pequeñas arcadas y dolor, si trato de beber más de lo mismo: arcadas, pero me voy apañando. Llego a Benafigos, me quito ropa porque hace mucho calor, pillo la gorra, trato de comerme uno de mis sandwiches pero nada, no me entra y me da asco solo de mirarlo; aun así como algo de fruta como buenamente puedo, un trocito de barrita energética de las que pone la organización, y salgo rumbo Culla con bastante miedo porque ahora viene la peor subida de toda la carrera.

Hablo con mi mujer por teléfono, mando algún wachap, y empiezo una bajada de casi 800 metros por la zona que me parece más bonita y salvaje de toda la carrera. La bajada es fantástica, senderos limpios entre pinos con unas vistas preciosas por los que puedes volar, pero claro....todo lo que baja tiene que subir, y cuando llegues al fondo del barranco, tendrás que subirlo por el otro lado....sí amigos y amigas sí, bienvenidos a Peñacalva, el paredón infinito, la subida eterna. Meo a pie de pared e inicio el ascenso.....físicamente estoy de cine, llevo delante un grupete de bastoneros y los acabo pasando a todos, me pasa una chica francesa y otro tío, al que cazo más arriba. El problema es que no puedo beber, me da mucho asco, y no sé muy bien por qué pero llego a la conclusión de que el problema es el plástico de las botellas.....sí....el puto plástico, y llego a esa conclusión porque en los avituallamientos sí que puedo beber con el vasito y no me entran arcadas, pero claro, luego tengo que pasarme mucho rato sin beber y comer entre avituallamiento y avituallamiento y me estoy secando, exactamente lo mismito y en el mismo lugar que el año pasado. Llego incluso como recurso desesperado a echarme en el vaso el contenido de la botella y trato de beber, y aunque algo mejora, al segundo o tercer trago llega la temida arcada.

¡¡¡Es que te como!!!
Consigo llegar arriba, he pasado a mucha gente, y tras indicarle a un corredor lo que nos falta hasta Culla, empiezo a encontrarme mucho peor de la barriga. Pese a todo, y al contrario que el año pasado, puedo correr, y eso hago hasta llegar al pueblo....es más....tengo un plan para tratar de salvarme de mi más que posible segunda retirada: en cuanto entre en el pueblo me paro en el primer bar o tienda que vea y me compro dos botellas de agua pequeñas, así dejo las que yo llevo en el avituallamiento y pruebo a ver si el invento funciona. Entro en un ultramarino y compro las dos botellas (siempre hay que llevar dinero en las carreras amigos, ya sea para agua, para una cerveza, o para coger un taxi si mandas todo a la mierda) y coño, le pego un trago y ¡¡¡eureka!!!...no me entran arcadas. Entro en el avituallamiento, me siento y como algo de fruta, pillo un plato de pasta y cuando abro la bolsa de vida que dejé en Castellón y que la organización ha traído hasta aquí, descubro que mi lata de Coca Cola está rajada, como si Lobezno se la hubiera querido beber sin esconder sus garras....mierdaaaaaaaaaa....vale, bebo Pepsi de la organización pero oye, no es lo mismo. No logro comer cuanto apenas nada, a mi alrededor todos los corredores devoran todo lo que pillan como si no hubiera un mañana, pero yo soy incapaz de comer, no puedo; vale que ahora tengo las botellitas pero mi estómago está muy tocado tras casi 70 kilómetros y 12 horas comiendo y bebiendo lo mínimo. Control de material, y salgo por la puerta rumbo a Sant Bertomeu....

Recorro unos 200 metros de calle, como es bajada troto muy suave pero me entran unas ganas de vomitar muy fuertes. Me paro unos 100 metros más adelante, en un camino, me apoyo en una pared y empiezo a vomitar.....pasan corredores y me preguntan si estoy bien, yo con la mano les digo que sigan mientras no dejo de vomitar.....estoy muy asustado, a la vez cabreado, me voy a tener que retirar de nuevo en el mismo lugar y por el mismo motivo que el año pasado....joder, no hay derecho. Tras la vomitona hago balance de daños, es curioso pero siento mucho alivio en el estómago, vomitar me ha venido muy bien. Dudo si retirarme o no, he sentido mejoría, pero he vomitado lo poquito que he comido y sé que me quedan unos 20 kilómetros hasta Vistabella, próxima via de escape si hay problemas ya que en Sant Bertomeu no hay traslado si te retiras (salvo por accidente), está en mitad de la nada y te tienes que buscar la vida. A ver, si todo va bien tira, pero como me ponga a vomitar de nuevo en mitad de la nada me voy al suelo, en este tramo hay otra subida de las duras, y encima hace un calor de ese que achicharra.....valoro muchas cosas, pero sé que en Vistabella están mis chicas y decido arriesgar.....al principio genial, puedo ir bebiendo de las botellas sin arcadas, pero en el momento que bebo más de la cuenta o acelero, mi estómago me recuerda que está ahí. Voy comiendo a ratos nueces y frambuesas de esas desecadas para no dejar que el estómago se apalanque, y sobre la 1 del mediodía o así, un poco antes de Sant Bertomeu, me empiezo a sentir muy muy débil. Me asusto, pienso que al no estar comiendo y bebiendo muy poco, mi tensión ha caído en picado y me voy a desmayar, creo también que me estoy deshidratando (de hecho hay una vocecilla en mi cabeza que no deja de decirme "¿cuando fue la última vez que orinaste?")....de todas formas cuando puedo troto, pero la sensación de debilidad es brutal..esto es un puto calvario, como el de Borriol. Pero luego me doy cuenta de lo que realmente me pasa: ¡¡¡me estoy quedando dormido!!! sí, dormido, dormido mientras corro, dormido a mediodía.....llego al avituallamiento y de nuevo lo mismo: un poco de fruta, un poco de Pepsi, y poco más porque la simple visión de la comida me produce asco y rechazo y no quiero forzar, iremos con lo mínimo. Me siento un par de minutos en una silla, estoy un poquito zombie, pero sigo sabiendo que en unos 8 kilómetros estaré con mis peques, en Vistabella.

Este tramo se me hizo duro, y eso que no lo es. Una sensación de malestar y debilidad me acompaña todo el rato, estoy deseando ver el pueblo, veo una montaña y pienso "cuando suba ya se verá Vistabella" pero no, subo y veo otra montaña, y otra, una sucesión de putas montañas, y así varias veces mientras yo me voy apagando por momentos. El tiempo cambia, se pone todo muy negro, llega un viento gélido y chispea....por fin en lo alto de un camino, veo a un tío vestido "normal", lo que me indica que el pueblo ya no estará muy lejos...efectivamente el chaval me dice que sí, que suba los metros que me quedan y lo tendré a tiro....joder qué alegría ver Vistabella, rodeado de nubes que a veces suben por una ladera y lo cubren todo, le mando un wachap a mi mujer mientras voy bajando, para que sepa que llego: "aquí estoy" me responde. Bajo, subo de nuevo ya por rampas de hormigón y luego cemento, entro ya en el pueblo, y allí arriba está Conchin animándome y grabándome: "ya lo tienes" me dice, pero mi idea es abandonar aquí porque tengo muchas luces rojas encendidas. Entramos al avituallamiento, me siento, sé que me ve destrozado pero me anima...le cuento lo que me pasa mientras me trae cosas para comer y beber, pero imposible, no puedo, se me hace una bola y no consigo tragar nada. En la misma mesa y justo delante de mí está la francesa que me pasó en Peñacalva con su pareja, ella no deja de comer y beber, está cargando las pilas, yo la miro con muchísima envidia pero nada, no puedo tragar. Su pareja me pregunta por señas que qué me pasa, le señalo mi estómago, y luego en inglés le cuento un poco lo que pasa. Estoy tan muerto, que apoyo la cabeza en la mesa...mi mujer se levanta a por algo, no tarda ni medio minuto, y cuando vuelve yo ya estoy dormido. Los franceses me miran con cara de pena y preocupación, mi mujer también, pero no deja de animarme, de recordarme que me quedan 23 kilómetros y 1200 metros positivos, le digo medio en broma que "solo" es un medio maratón, pero no puedo seguir, estoy totalmente hundido. Mi sensación es de debilidad extrema, me quedo totalmente abobado mirándome las piernas como si estuviera idiota o me hubiera dado algo, sin reaccionar, y solo soy capaz de decirle: "¿qué hago?" una y otra vez. Debería de retirarme, porque sé que lo que me falta no es nada fácil, a la vez sé que luego me arrepentiría....mi mujer me pregunta por una previsión de tiempo para esperarme en meta, a mí todo eso ahora me suena a ciencia ficción ya que veo la meta en Nueva Zelanda, me pregunta por mi reto de bajar de las 20 horas (bueno, esa era mi intención, bajar de 20), yo le digo que me quedan al menos entre 5 y 6 horas de carrera, y que no me veo capaz de soportar tanto tiempo sufriendo así; en fin, yo estoy muy zombie y no soy capaz de pensar con claridad, estoy seco. Al final me levanto y decido seguir, o me retiro o sigo, pero ya vale de perder el tiempo. Trato de tomarme una pequeña cápsula de traumel para aliviar un poco los dolores de tanto trote, y de nuevo arcada al canto....mi mujer se asusta, me dice que si necesito una bolsa para vomitar, le digo que no, le explico que llevo muchos kilómetros así, con esas arcadas....en la calle lo intento dos o tres veces más y nada, arcadas salvajes...la pobrecita está un poco alucinada, veo en sus ojos lo destrozado que me ve, pero tiene fe en mí y eso me motiva, y poco a poco vamos saliendo del pueblo juntos hasta que el pueblo acaba y despidiéndome de ella empiezo a correr cuesta abajo de nuevo.

Comparto tramo con un tío de Murcia, es muy charrador (como yo) y de repente veo que tengo piernas para rato y que bajamos y subimos los dos a muy buen ritmo....voy bebiendo de las botellas (mi mujer me las ha cambiado por otras dos nuevas) y pese a que no puedo comer más que cositas pequeñas, me encuentro bien. Al rato el murciano me deja atrás, paso a la francesa que había salido unos minutos antes que yo (está estirando, supongo que tiene calambres), y bueno, voy corriendo. Llego a Xodos, allí me cruzo con corredores que están haciendo MIM (una carrera con la misma salida y llegada pero "solo" 60kms) y no dejan de aplaudirme, yo les aplaudo a ellos porque siempre he pensado que cualquier distancia tiene mucho mérito para quien la hace, que yo no soy mejor por tirarme más horas corriendo; llego al avituallamiento y de nuevo el mismo "menú": algo de fruta (sobre todo manzana, no sé, parece que la tolero mejor), Pepsi, y a seguir...cuando estoy saliendo del pueblo, entre el gentío escucho "Peleeeee" y miro para atrás y veo a mi amiga Lau, me saluda, la saludo, me dice algo pero no la escucho bien y sigo con lo mío. Con los kilómetros, y desde Culla, la estrategia es la siguiente: tras comer o beber algo, dejo de correr, ando, espero unos minutos hasta no notar nada en el estómago y entonces corro hasta que lleguen de nuevo los dolores o las arcadas....y oye, pierdo tiempo pero funciona. De nuevo me da rabia porque físicamente estoy de lujo: no tengo ni un problema muscular, ni un calambre, nada....y si decido correr puedo correr, pero en el momento en el que me paso es mi puñetera barriga la que me dice "hasta aquí". Paso el avituallamiento de Mas del Collao, me pasan atletas del Campeonato del Mundo que aún no han llegado a meta (el tramo final de carrera lo compartimos...oye, tiene su punto correr con la élite, aunque sean los que se han quedado rezagados), y voy mirando de reojo el reloj y echando cuentas.....no sé, es posible que baje de las 20 horas, difícil pero posible, y para mí significaría mucho no haberme rendido y encima conseguir el objetivo, aunque sé que es bastante improbable. Voy un tramo con una corredora de la selección de los Países Bajos, es muy joven......va delante de mí, la pierdo de vista en una zona de curvas y veo un paquete de pañuelos en el suelo, se le ha tenido que caer a alguien.....unos segundos después, y un poco por arriba del sendero por el que vamos, escucho un ruido raro, giro la cabeza y veo a la chica esta en fin.....en una actitud digamos que íntima....joder, cagando, pero cagando sin esconderse, que si no aparto la mirada le veo hasta las entrañas; coño, la chica es muy mona, pero verla en esa postura hace que se me caiga un poquito por los suelos, a la vez pienso "amiga, cuando descubras donde está el paquete de pañuelos te va a entrar la risa tonta...."; más adelante me adelanta, y yo me aparto porque no sé muy bien como resolvió eso de limpiarse el culete sin pañuelos.... 

Empezamos a pasar por debajo del Peñagolosa, esta montaña me encanta y las vistas son increíbles. Vamos por un recorrido diferente al de otros años, más duro, hago una primera subida, bajamos y una segunda...miro el perfil en el dorsal y veo que esta segunda subida es más larga, pero luego ya es bajada hasta meta....miro el crono....veo el cartel de "-5kms", echo cuentas y tengo 49 minutos para hacer algo menos de 5 kilómetros cuesta abajo una vez acabe de subir....vamos, que está chupao (eso pensaba yo). Culminamos la subida que se me ha hecho muy dura, aquello se pone cuesta abajo y yo pego unos sorbitos de agua y me acelero, quemando los últimos cartuchos confiado en que se han acabado las cuestas. Estoy feliz, sé que voy a alcanzar mi objetivo sin problemas, cuando de repente la bajada acaba y empieza otra subida dura, dura y larga porque muy arriba veo corredores....mecagüenlaputa.....no solo me cago yo, los demás corredores también se van cagando en todo lo cagable, me siento en cierta forma estafado porque este cuestón final no entraba en el guión, y por supuesto me olvido de bajar de 20 horas. Me consuelo pensando en que haga el tiempo que haga, lo importante será el llegar a meta sabiendo que voy a hacer mi mejor tiempo en esta carrera (en 2016 hice 21h 29m) y así como quien no quiere la cosa, llego a lo más alto, y cruzo el último avituallamiento donde no cojo nada porque según mis cálculos, estoy a 2 kms de meta.

2 kms los cojones, allí me dicen que me quedan 4.....coincido con un corredor que dice que parece que en vez de acercarnos nos alejamos, que cada vez nos dicen que quedan más kilómetros....vale, 4 kms....en teoría de bajada....si consigo ir a 6 el km puedo bajar por los pelos de las 20 horas. Pero no todo es bajada, hay algunos repechetes cuesta arriba en los que si fuerzo me duele mucho la barriga, por lo que ando rápido; luego ya empieza a ser todo más cuesta abajo, y acelero....voy con una corredora de las del Mundial, parece coreana, o filipina o algo así...en los repechos me pasa, pero cuesta abajo la paso yo. Nos dicen que nos quedan 2 kilómetros, y tengo 9 minutos si quiero bajar....acelero, pero mucho, voy pasando constantemente a gente, muchos de ellos son de la MIM, otros del Campeonato del Mundo y de CSP,  paso dos tramos de muchas piedras donde hay que trepar, el segundo lo paso sin dejar de correr, saltando de piedra en piedra, cada vez hay más gente, sé que la meta ya está muy cerca y solo necesito el momento de llegar al tramo que mejor conozco, uno de sendero limpio entre el bosque por donde hace un par de meses paseaba con mi mujer y mi hija, voy repitiendo "sendero en bajada, sendero en bajada" como un mantra, pero sin dejar de acelerar. Ya no quiero ni mirar el reloj, estoy bajando muy muy rápido, y de repente llega ese sendero y acelero a tope, no guardo nada, doy todo lo que me queda, voy recordando cuando estuvimos aquí entonces e imaginaba esta misma escena: yo bajando a toda velocidad hacia meta; y aquí estoy: convirtiendo aquella escena imaginada en algo real, cumpliendo un sueño, y corro como un cohete sacando lo único que me queda ya: rabia, rabia contenida durante casi 20 horas, rabia por cada entrene, rabia en estado puro...ya veo la meta debajo de mí, corro por un sendero paralelo un poco más arriba....quienes me conocen saben que no me gusta hablar de mí, que soy poco de autoelogios, pero si alguna vez he corrido bien, esa vez fue en ese preciso momento, y lo sé porque volaba, porque saltaba las piedras y pasaba volando por encima de ellas sin intentar esquivarlas, y lo sé porque era energía pura y mi cuerpo y mi alma estaban funcionando juntas sin fisuras, y lo sé porque toda la gente me aplaudía y me animaba, solo escuchaba comentarios del tipo "eso es correr" y cosas así aunque no veía a nadie porque iba absolutamente concentrado en lo que tenía unos metros delante de mí, joder, es que volaba, es que fluía, es que nunca me había sentido tan fuerte y preciso a la vez, de hecho mi mujer al verme corriendo así no acababa de entender que me hubiera dejado hundido en Vistabella y ahora estuviera así: pletórico, exultante....encima tuve la suerte de que nadie estaba entrando en meta en ese momento, por lo que todas las miradas estaban puestas en mí.....y entre los aplausos y gritos de ánimo y admiración, la voz de mi hija: "date prisa que me quiero ir yaaaaa"...vamos, animándome.....que no necesito que venga a meta para entrar de la mano, que ella es muy punkie, pero coño, que te diga algo así como "va joder, que me aburro"...en fin...es ella......bueno, que sigo volando a toda hostia, curva a izquierdas bordeando la cruz, un gran salto y caigo en la recta de meta, elevo la mirada y veo en uno de los marcadores "19h 58m"......freno un poco porque ya sé que lo he logrado y buffff.......no puedo describir lo que sentí...solo por ese medio minuto final valió la pena sufrir casi 20 horas, suena un poco heavy pero así de intenso me resultó ese final tan bestial.

Ya en meta, y tras reunirme con mis chicas, me voy corriendo a que me den algo......me atiende una señora....le pido una cerveza: "¿una cerveza?...pero si vas muy sudado, ¿como es que vas tan sudado?"...."ya, es que acabo de entrar en meta ahora mismo ¿sabe?"...."mira, lo que tienes que hacer es sentarte, tranquilizarte un poco, taparte y tomarte algo calentito"...."mire, que llevo 100 kms soñando con una cerveza"......"bueno, ¿la quieres fría o mejor natural?"...."fría (iba a decirle "fría cojones, como voy a querer una puta cerveza caliente", pero me mordí la lengua porque soy muy formal) y saboreando esa cerveza como si fuera una bebida mágica, fantástica, y un manjar digno de un Rey, cerré mi participación en esta CSP.

Como siempre, mil millones de gracias a todos y todas los que de una u otra forma estuvistéis conmigo, de verdad, gracias, vuestro empuje se agradece muy mucho. Y por supuesto, gracias Conchin por confiar en mí, por empujarme...ver tu carilla de alegría cuando decidí continuar, verte chillando ilusionada mientras bajaba y te perdía de vista saliendo de Vistabella, me motivó de una manera que no puedes ni imaginar. Gracias por sacar lo mejor de mí, esta carrera es tuya, no mía, yo me habría retirado de no ser por ti, las piernas eran mías pero tú eras el alma que las hacia moverse.

ANEXO: Mi "retirada".

Tras llegar a meta, y con la cerveza en la mano, mi mujer me dice que había estado retirado de la carrera. Me explica que había hablado con mi prima por teléfono, y que ella le había dicho que qué me pasaba, que el muñequito del Livetrail no se movía. Efectivamente, comprueba que el muñeco no va, y se va de nuevo al avituallamiento de Vistabella (donde habíamos estado juntos un rato antes), y habla con alguien de la organización quien le explica que sí, que me había retirado. Ella intentó llamarme por teléfono pero yo no contestaba (igual era porque llevaba el móvil apagado, supongo yo que sería por eso ¿verdad?), y en la organización le dicen que una ambulancia se había llevado a un corredor que no dejaba de vomitar.....claro, blanco y en botella. Pero Conchin indaga más, entra en el furgón donde llevan todo el rollo de ordenadores y demás, y allí le dicen que me retiré en Sant Bertomeu (es decir, antes de Vistabella) y que soy portugués......ella les dice (no con estas palabras claro, que ella es muy fina, yo cuento mi versión) que como cojones me voy a retirar en Sant Bertomeu si he estado con ella en Vistabella (extremo que confirma uno de la organización que nos vio juntos en el avituallamiento), y que yo de portugués pues más bien poco...no se quedan muy convencidos y le vuelven a preguntar si su marido no es de Portugal, que el número de dorsal (el mío) es el que han dado de un portugués que se ha retirado, en fin, que se colaron con el número y hay un retirado sin identificar. Aun así llaman al control de Xodos (siguiente avituallamiento) y allí les confirman que el dorsal 2318 había pasado por el control. Por lo que traen a un tío de Livetrail, le dan a las teclas, y vuelvo a estar en la carrera.....vamos, con lo mal que lo pasé, como para que me dijeran que en realidad me había retirado. 

De nuevo gracias Conchin, hasta a mi avatar livetrailero le tuviste que ayudar para acabar.

Y colorín colorado, este tochazo se ha acabado.


martes, 17 de abril de 2018

III Maratón Barxeta: ir y casi no volver para contarlo





"Pues podías mirar Barxeta, es el 15 de Abril y nos viene bien para la planificación", estas fueron más o menos las palabras de Jose Manuel, mi entrenador (joder que raro me sigue sonando lo de "entrenador", si yo soy un puñetero paquete joder). Vale, Barxeta, hace años corrí allí una media de montaña y la zona está chula (pero me hizo un frío del copón)....son 44'5 kms y anuncian 2300+, pero yo que soy muy listo sé que a los organizadores de las carreras les encanta inflar los perfiles para "atraer" a machotes y machotas deseosos de darse el pegote, diciendo que han hecho nosequé carrera con tropecientosmil metros de desnivel positivo cuando en realidad no tenía tantos miles de millones de metros, por lo que así a ojo de buen cubero pienso "si tiene 1800 ya serán muchos ya"; para reforzar mi idea, veo que el perfil no incluye grandes cimas, sí, es muy "sierra" pero no veo ningún picacho así tipo Cervino al que subir, son montañas pequeñas y bajitas, por lo que tengo claro que 1800 y ya me estoy pasando.....pobre de mí, para una vez que dicen la verdad...mis disculpas a los organizadores de esta carrera. 

A las 5 me recogen Jose Manuel y Forner, el Mister también correrá el Maratón, Forner el Trail (27 kms), voy ligero de equipaje porque la previsión es de 27 grados, pero llegamos a Barxeta y hace un frío Conquense que me deja tieso, sale hasta vaho cada vez que exhalas.....yo quiero quedarme en el coche hasta que falten 2 o 3 minutos para salir, pero mis acompañantes me convencen para que "calentemos" (vamos, trotar algo suave, porque eso no se puede llamar ni calentar); estamos en el arco de salida, faltan 10 minutos y sí, allí estamos los corredores pero no hay música, ni hay speaker, ni nada que se le parezca, pudiera pensarse que somos un grupo de casi 300 colegas que nos vamos a entrenar juntos. De pronto encienden la megafonia de golpe, pero de golpe....pasamos de 0 decibilios a 700000 en décimas de segundo, y todos damos un bote del susto y mis pulsaciones pasan de 60 a 150 en ese pequeño margen de tiempo (en serio, en el gráfico del reloj se veía ese subidón de pulsaciones)....al momento ajustan el volumen y un tío se pone a hablar y a animarnos....vale, esto es una carrera, que ya pensaba yo otra cosa. Empieza a sonar ese clásico carreril, que hoy viene más al pelo que nunca: "Highway to Hell" de los ACDC, y sí, hoy nos vamos al puto infierno, pero más que por autopista, por unos senderos que harían temblar a las mismas cabras. 

Millones de piedras, así estaba el 90% del recorrido
Salimos 15 minutos tarde (no pasa nada, así tenemos más luz, que está amaneciendo), un poco de asfalto con algo de prisas (ya tú sabes, el estúpido e inconsciente subidón que te da en la salida y del que luego te arrepientes durante el resto de carrera), y de pronto ya estamos escalando un pequeño murete de tierra y pedrolos...en esos momentos pienso "ale, ya empieza la carrera...¿no querías eso so capullo?". Los primeros kilómetros van pasando con cierta habitualidad y desgana; no sé si por el frío, por el madrugón, o por las pocas ningunas ganas, pero mis sensaciones son terriblemente malas y básicamente tengo dolores y teclas mil, y en sitios que nunca me molestan cuando entreno...mira chaval, las cosas del directo, pero sé de sobra que (ojo, que alguno ahora me llamará fantasma) yo hasta que no llevo hora hora y pico corriendo no me caliento y empiezo a fluir....(sí, me encanta la palabreja, y si ya digo "flow" lo flipas en colores). Pues llega el 1h 30m en mi Suunto (podría haber omitido la marca del reloj sí, pero como antes hablaba de entrenador y ahora de Suunto, el mismo reloj de Luis Alberto, Kilian y demás fauna extraterrestre, igual engaño a alguien que no me conozca y se piensa que soy la leche corriendo...) y ya empiezo a fluir (me encanta la palabreja ¿no te lo había dicho?); mis piernas están calentitas, el corazón a pleno rendimiento, y mi cabeza centrada. Hace rato que voy cagándome en todo porque veo que vale, no hay Cervinos, pero cuando subes una montañeja de 200 metros, llegas arriba y bajas en picado 100 metros más, y aún no estás abajo y ya estás volviendo a subir otra de 150 (multiplica esto por 245 picos y repechos o así, o al menos eso me pareció a mí) acabas destrozado, esto es un infernal rompepiernas. Y si me dijeras que luego puedes recuperar lo que pierdes subiendo, acelerando en la bajada pues tira, pero es que el 98% del recorrido estaba lleno de piedras y cantos rodaos, en serio, no exagero: salvo en los tramos de salida y llegada al pueblo (asfalto), y algún rampón de hormigón (que mira que los odio, pero ayer me parecían hasta hermosos), todo estaba repleto de pedrolos, yo diría que no hubieron más de 3 kms limpios por los que poder correr sin estar saltando entre piedras o directamente tropezando con ellas.

El perfil sacado de mi GPS: un rompepiernas
Pues eso, subiendo y bajando voy en el grupete de la primera chica (a la que dejé atrás allá por el km 25, y que finalmente entró en segunda posición), en el grupo va un tío de esos de las huaraches o como se llamen (me fijaba en sus pies y estaban limpios e inmaculados, mientras que los mios, incluso con las zapatillas, salieron más negros que los Angelitos de Machín....a mí que me lo expliquen). Todo bien pese al terreno, noto mucha fuerza en mis piernas y troto sin dificultad incluso en muchas subidas en las que hace unos meses hubiera andando (se nota el trabajo del Mister), en las subidas más fuertes uso la técnica de andar muy rápido apoyando los brazos en los cuadriceps y haciendo palanca...me sorprendo del ritmo y paso a mucha gente que incluso lleva bastones. Todo de cine hasta que en el km 27 más menos, tras una bajada rápida y de pronto un subidón, y cuando estoy adelantando a un palillero (vamos, que lleva bastones), noto como mi aductor derecho se contractura con una rampa de esas que pican, tanto que noto incluso al tacto el hueco que queda en la pierna en ese lugar donde debería estar el músculo estirándose y encongiéndose...."nooooooooooooo" pienso, "no me jodas so cabrón"...me aparto a un lado y el palillero me pasa, me toco y noto que sí, que el calambre es importante, y tras unos segundos de cabreo activo el modo "luchar cada metro" que implica concentrarse en seguir avanzando, sabiendo que cada metro y cada minuto es crucial. Sigo subiendo y empieza a acalambrarse el otro aductor, el izquierdo, pero no tan fuerte.....mira, la parejita se ha puesto de acuerdo, vaya par de cabrones. Poco a poco los músculos se van relajando, siguen contracturados y duelen pero hay que seguir subiendo...más despacio eso sí. Unos minutos después me encuentro al chaval de los bastones, está clavado y tratando de estirar, le pregunto si le pasa algo porque le veo mala cara y me dice que está también con fuertes calambres, aun así me espero un poco porque no me gusta su aspecto, le vuelvo a preguntar y me dice que me vaya, que está bien, y sigo subiendo.....no han pasado ni 3 minutos y paso a otro tío que ha cogido una rama de un árbol en plan bastón, me dice que tiene calambres y que no puede más, que en el siguiente avituallamiento abandona....y yo le abandono a él y sigo subiendo. 

Entrando en meta
Miro el GPS, llevo 28 kms y cerca de 1800+ (vaya, pues esta gente no mentía) y tanteando a mis músculos voy trotando en cuanto puedo (tengo fuerza en las piernas, lo hago sin problemas, pero voy por la cuerda floja entre el "puedo trotar" y el "ay que viene el calambre") hasta llegar al 30, momento importante de la carrera ya que a partir de aquí ya no acumulas tanto desnivel y el perfil pinta cuesta abajo salgo algunos repechetes. Me tomo otra cápsula de sales para ver si así minimizo los putos calambres, y empiezo a bajar trotando todo el rato por un sendero bastante bonito por las vistas (iba por la ladera de una montaña e ibas viendo los valles y montañas de alrededor). Me sorprendo porque pese a los calambres, sigo notando las piernas ligeras y fuertes, de hecho no dejo de trotar incluso en las subidas y paso a algún corredor que otro. El que me pasa a mí en una bajada es el tío ese de las clancletas que dejé atrás hace rato, va sin camiseta (hace muuuucho calor, quien lo iba a decir con el frío que hacia unas horas atrás), con sus bastones, y lleva puestos los auriculares y va cantando...me pasa como un cohete, va a toda hostia, yo pienso que se ha tenido que meter un gel o algo así y que luego lo pillaré, pero que va....no volví a verlo, menudo final de carrera hizo (9 minutos me sacó) el muy pájaro. 

Los kilómetros van pasando, troto bastante, me noto fuerte pero siempre con el "ay" porque de vez en cuando las piernas se van acalambrando (ya no eran solo los aductores, todos sus amiguitos musculitos decidieron unirse a la fiesta del calambre convirtiendo a mis piernas en algo parecido a dos estacas de madera), me tomo un gel....sí, dije gel....lo hago para entrenar el estómago de cara a carreras más largas y porque pone "sodio" y creo que el sodio puede ayudar...vamos, que me hubiera tomado cualquier mierda que me hubiera encontrado si hubiera tenido la mínima esperanza de que aliviara los putos calambres. Y en esas andaba yo cuando llegó el momento más memorable de la carrera: el momento de conversación entre mis músculos y yo....aunque quizás mejor que conversación, yo hablaría de monólogo.....va y les digo a mis queridos y agarrotados músculos en voz alta (sí, vale, muchas veces hablo solo en carrera...¿debo preocuparme doctor?): "a ver, tenemos dos opciones: o seguís acalambrados, doliendo y sufriendo, u os relajáis un pelín, yo puedo correr más rápido, y acabamos todos antes con este martirio...¿qué os parece?"...y oye, se ve que al principio me hicieron algo de caso porque pude subir el ritmo....¡¡¡ toma motivación !!!


Sobrevivimos los tres
Venga, para no enrollarnos más vamos al final....me recordó al de las pelis de Freddy Krugger o como cojones se llamara el tío aquel, que lo mataban al final pero luego volvía a aparecer en la siguiente peli....pues así fue mi llegada a meta, cambiando a Freddy por las putas montañetas o repechos. Llevaba ya unos 42 kilómetros, según el perfil del dorsal me quedaba un repecho importante justo antes de llegar al pueblo, miro el reloj, hago cuentas y si voy a 7 el km bajaré de las 6 horas. Paso por un sitio donde hay unos tíos de la organización y nos dicen (llevo un corredor unos metros por delante) que quedan dos cuestas, que la segunda es un poco dura. Me vengo arriba y paso al que llevo delante, subo una cuesta que no me da mucha faena, llego a una segunda que está bastante empinada y me digo "esta es la dura, lo tienes chupao campeón", pero cuando bajo veo que aquello no tiene pinta de acabarse...vamos, que no veo yo pueblo, ni asfalto, ni calles, tampoco escucho la megafonia desde la distancia......en un cruce hay un voluntario de Protección Civil, un abuelete, le pregunto si queda alguna cuesta más: "na, una pujaeta", paso por debajo de un túnel enano de esos que hay en los puentes para que pase el agua, salgo a una zona tipo Vietnam llena de cañas, zarzas y mierdas, y de ahí a un camino....subo la cabeza y veo una montañeta importante, un cuestón de los que pican y joden, mucho pino, y entre los pinos veo las cintas de colores que señalan los lugares por los que tienes que pasar y por arriba veo un corredor....."la puta madre con la pujaeta de los cojones" pienso, o maldigo, o yo qué sé que hago. En ese momento ya sé que lo de bajar de las 6 horas se acaba de ir a tomar por el mismísimo culo, me conformo con bajar de las 6 horas 10...empiezo a subir y llega un momento en el que prácticamente hay que trepar por un muro vertical con mucha tierra...me agarro hasta a unos matojos para poder impulsarme, los pies resbalan y me quedo tirado boca abajo en mitad de la cuesta agarrándome hasta con las uñas para no irme abajo y no tener que volver a subir, con la extraña posición los calambres se multiplican...¡¡¡fiesta, fiesta!!!...solo faltó el abuelete de la "pujaeta" dándome con una vara en el lomo mientras orina sobre mí y grita "¿te gusta perro, te gusta?...pues has pagado por esto", para acabar el festival de sadomaso en el que me encuentro.

Por fin llego a la cima de la puta montaña, ahora sí que sé que esto no sube más porque bajo y ya veo el pueblo y una especie de carretera, llego a ella, un voluntario me indica que gire a la izquierda, voy trotando un poco raro por los calambres, parezco Patapalo, que es un Pirata Malo....paso a otro corredor que se retuerce en mitad de la calle mientras se masajea una pierna agarrotada, entro ya en el pueblo, la gente me anima bastante, voy corriendo despacio pero sin parar, y poco a poco llego a meta en 6h 7m 58s....lo conseguí, sigo vivo.

Dorsal y medallaca
Dicen que soy un llorón, que a ver, pudiera ser medio cierto a veces, pero esta vez lloré con razón. La carrera es dura de verdad, hay que lucharla metro a metro, solo basta con ver los tiempos de los primeros para saber que no es un maratón fácil. Entré el 28, que oye, para ir como iba no está nada mal. Tuve mis momentos malos, esos en los que de pronto escuchas una vocecilla que te dice "holaaaaa, somos tus pensamientos negativooooss, ya estamos aquiiiií.....¿de verdad crees que podrás acabar CSP tontaina?...¿que podrás acabar UTMB so gilipollas?...espera que nos vamos a mear de la risa..."; pero que vamos, que uno ya está acostumbrado a estos bajones mentales y sabe que vienen y van; como yo, como mis pajas mentales, que vienen y van....

Ná más ná.






lunes, 26 de marzo de 2018

UTMB 2018


Llevo mucho tiempo meditando acerca de si escribir sobre Ultra Trail de Mont-blanc o no; este blog va sobre lo de soñar despierto y hacer realidad esos sueños, y es precisamente esa carrera, UTMB, una de esas cosas con las que llevo soñando muchos años y que por fin, o quizás (soy negativo e inseguro por naturaleza, no nos vamos a engañar), voy a hacer real en unos meses. En este mundo de exhibicionismo virtual, donde todos queremos nuestro minuto de gloria, es fácil dejarse llevar y pretender escribir para agradar a los demás, y eso muchas veces podría malinterpretarse y ser tomado como algo parecido al orgullo, pero ya digo que no es mi caso. 

Al final voy a escribir para mí, como casi todo lo que he publicado aquí. Sé que casi nadie se pone a leer ningún tocho, todo lo que pase de dos líneas ya nos parece exagerado, pero yo tengo la costumbre de releer lo que escribo cada cierto tiempo, y parece mentira pero es una forma genial de recordar cosas que el disco duro de mi memoria ya había formateado. Y por eso voy a contar todo esto, por mí y para mí, porque aunque no sé como acabará esta aventura (mi puto cerebro siempre está creando hipotéticos y a veces aterradores motivos y situaciones que me impedirán conseguir mi objetivo, y no solo en lo estrictamente deportivo), me gustará de aquí a unos años volver a leer estas líneas y saber lo que entonces estaba sintiendo: mis temores, mis ilusiones, mis planes.

Y como todo viaje comienza con un primer paso, aquí dejo el mío en forma de vídeo. Llevo corriendo más de 20 años, la mayoría en asfalto, pero hace unos 7 u 8 años empecé a hacer alguna que otra carrera de montaña tras descubrir por casualidad, estando de vacaciones en el Pirineo Aragonés, que se podía combinar lo del campo y el correr. "Os Foratos de Lomenás" se llamaba aquella carrera en la que participé por primera vez, y que fue la semillita de lo que soy ahora mismo. Todavía recuerdo que llovía, que hacia mucho frío (finales de octubre), y que a mi alrededor solo habían cabras montesas de 2 patas, vamos, que estaba acojonado. Pero corrí, y bajando por una pradera las nubes se abrieron y ante mí apareció al fondo Ordesa y sus impresionantes montañas, y en ese preciso momento supe que esto era lo mío. A partir de ese momento, las carreras de montaña fueron relevando a las de asfalto, para que finalmente estas últimas fueran las grandes olvidadas.....y es que una vez que pruebas el monte, el asfalto pierde su color. ¡Hostias!....¡el vídeo!....sí, el vídeo, se me olvidaba.......es uno de los que me solía poner cuando madrugaba mucho para motivarme (de hecho lo hago de vez en cuando), no es un vídeo específico de UTMB, pero la primera imagen que aparece es de un lugar casi sagrado para los que amamos esto de hacer el cabra por el campo: el arco de salida y meta de la carrera. He visto este vídeo miles de veces, y ese inicio lo tengo grabado a fuego: el fundido en negro que va desapareciendo, la música, el lugar solitario.....no sé muy bien como explicarlo, pero la primera vez que lo vi tuve claro que yo también quería estar allí alguna vez, y ahí empezó mi sueño: algo remoto, imposible, inimaginable entonces (el vídeo ya tiene sus años), y sin embargo, si todo va bien, allí estaré en agosto. Por cierto, el resto del vídeo me encanta, tiene un espíritu que me hace recordar aquellos primeros años como corredor de montaña donde me dejaba guiar solo por las emociones y las sensaciones, y menos por el reloj, los perfiles, o los entrenamientos....no sé, a veces me gustaría volver a aquella inocencia del principio.

Y hasta aquí por hoy. Pretendo hacer de estos relatos una especie de diario, una forma de contar como poco a poco y paso a paso, trato de hacer realidad uno de mis sueños....

miércoles, 28 de junio de 2017

Gran Trail Sobrarbe 2017


El Sobrarbe me tiene enamorado, ese es el mejor resumen que podría hacer. Es un lugar que llevamos visitando desde hace algo más de 20 años, y volver allí es cómo estar en casa, al menos en la casa en la que me gustaría vivir. En Junio se celebra una carrera de montaña que me encanta: el Gran Trail Sobrarbe, carrera que ya hice en 2015 con mi amigo Rafa Montero, y a la que quería volver tras los cambios que hicieron en 2016, que básicamente consisten en algo más de distancia (pasa de 66 a 71 kilómetros), un poco más de desnivel, cambia el lugar de llegada (en vez de en Plan finalizas en Bielsa), a partir de Plan corres en sentido contrario a cómo se hacía en 2015, y sobre todo, porque ahora la carrera pasa por el Ibón de Plan o Basa de la Mora, un lugar idílico con leyenda propia (si te apetece, investiga por la red...).
La tarde del sábado en Ainsa

Este año mi cabeza no estaba donde tenía que estar por motivos que no vienen al caso, tampoco es que hubiera entrenado mucho (lo que no supone ninguna novedad), y al final fue mi mujer la que casi a rastras, me convenció para que siguiéramos con nuestro plan previsto meses antes, y nos marcháramos el viernes a mediodía rumbo a Ainsa.
Ya sabíamos que iba a hacer calor, pero si cuando cruzamos Zaragoza el termómetro marcaba 38 grados, al llegar a Ainsa sobre las 5 de la tarde parecía que estuviéramos en una olla a presión. Tras instalarnos en el hotel (fantástico por cierto, nos sorprendió positivamente y eso que yo no las tenía todas conmigo), fuimos a recoger dorsal a la Plaza Mayor donde nos encontramos con Jaime González, ese fantástico speaker al que vemos en cualquier rincón por el que nos movemos, ya sea Ainsa, Cehegín, Castellón, o Sallent de Gállego. Luego vueltecita, compras, cena (cena sauna más bien, porque madre mía lo que sudamos) y al hotel de nuevo.

Una de las cosas que más odio es preparar la mochila para este tipo de carreras, siempre tengo la sensación de que me dejo algo, y también de que mi mochila va a estallar con tanto trasto. Cómo siempre, me pasé metiendo cosas (sobre todo comida, porque estoy un pelín acojonado por el tema estómago y los problemas que me dará en carrera) y luego no usé ni la tercera parte. De ahí al catre (previa pastillita de melatonina, porque si no no me duermo ni a tiros), y tras maldormir apenas 4 horas con varios "intermedios", a levantarse que esto empieza...
Ibón de Plan o Basa de la Mora

Desayuno en el cuarto de baño (sé que no suena muy cool, pero no quería despertarlas), me disfrazo de corredor y ale, a la Plaza Mayor. A esas horas (05'30) en la calle se está bien, hasta fresquito, aunque sé que durará más bien poco. Subo las escaleras que llevan al casco histórico y noto mis piernas cargadas, mi respiración acelerada (joder, y solo estoy subiendo unas putas escaleras) aunque sé perfectamente lo que me pasa: miedo, acojono, o cómo lo quieras llamar. Me voy acercando a la Plaza Mayor, ya somos muchos los disfrazados de corredores, llego a la salida y saludo a Jaime: "espero verte en Bielsa" le digo, y ahora a esperar el chupinazo de salida. Suena el "Hell Bells" de los ACDC, una de esas canciones que escuchada antes de que empiece un ultra, te hace sentir invencible...vamos, que si en esos momentos me dicen que en vez de 71 son 171 kilómetros, pues cómo que hubiera dicho "¿ah sí?.....y a mí qué capullo"....luego lógicamente, ese subidón se pasa y te cagas en todo por volver a sentirte humano y terrenal.
Son las 6 de la mañana y empieza la fiesta, yo esta carrera la divido en dos partes claramente diferenciadas: los primeros 25 kilómetros de "calentamiento" donde aunque hay algunas subidas, acumulas muy poco desnivel en tus piernas, y luego está la segunda parte, la que te mete todo el desnivel en esos 46 kilómetros restantes. Y ahora viene el problema: si intentas ir muy rápido en estos primeros kilómetros, porque luego sabes que no podrás correr en muchos tramos, corres el riesgo de fundirte, y si vas demasiado lento, pues perderás muchos minutos...¿la solución?: pues ni puta idea.....igual la gente que se toma esto más en serio, o que simplemente entiende algo de matemáticas, hace algo parecido a un plan, pero yo soy incapaz y hago lo de siempre: si me noto fresco y fuerte arreo, si me canso bajo el ritmo o ando...ya, no es muy "pro" y muchos me estarán llamando de todo, pero ese ha sido siempre mi método en carreras así......y a lo tonto, me planto en el primer control de paso (km 15, Laspuña) en 1h 35m (joder, que para mí está muy bien).
Foto oficial en el Ibón

Bebo, picoteo algo y ale: a correr más. Si hasta el km 15, el paisaje no era muy "montañero" (hay un tramo al salir de Ainsa muy curioso, donde corremos por una especie de dunas gigantes que lógicamente no son de arena), desde Laspuña la cosa cambia porque hay mucho verde, mucho correr por senderito entre el bosque, y mucho ir paralelo al río Cinca; hay un tramo que me encanta que discurre parelelo a una pequeña presa de agua y que luego te hace pasar por un puente de esos muy de montaña.....y así a lo tonto tonto, y teniendo ya las piernas un tanto cargaditas porque voy prácticamente todo el rato corriendo o trotando, me planto en Badain, km 25, en 2 horitas y 43 minutos......"oye tú, qué bien va todo" (pienso)....aquí hay más cosas en el avituallamiento y como algo de fruta, frutos secos, y una especie de galleta de nosequé....también me tomo un gel de esos que me quedan y que voy probando, aunque de nuevo, no sé para qué porque no me hace absolutamente nada (o a mí me timan cuando los compro, o a la gente le pega subidón cualquier cosa, porque macho, ni geles ni pollas...). Sí, soy antigeles, pero desde mi retirada en CSP por problemas de estómago, no me queda otra que ir probando cosas para encontrar esa fórmula mágica que me permita olvidarme del jodido estómago y de cómo puede echarte a perder todo lo que has hecho....

Vale, nos vamos, son ya las 8 y 50 de la mañana, los del Maratón salían desde aquí (bueno, de al ladito, de Lafortunada) a las 8 en punto, y ahora empieza la verdadera carrera. Al momento empieza la cuesta, y cómo es lógico empiezan a adelantarme por todas partes....creo que el 95% de la gente lleva bastones, pero yo paso, no me siento cómodo con ellos y llámame capullo o analfabeto, pero me gusta más no llevarlos porque lo veo un estilo más puro, o al menos, más cómo yo entiendo todo esto. El sendero pasa justo por debajo de dos enormes tuberías que bajan hasta Lafortunada, de una de ellas caen gotas...la verdad, acojonan un poco, son gigantes. Un cartelito marca "Saravillo", próximo destino, si hasta aquí he llegado siguiendo las marcas del GR19 (en esta carrera no hay cintas salvo dentro de los pueblos, en la montaña tienes que orientarte siguiendo las marcas de GR, PR y demás), ahora voy por el GR15...mientras no me confunda en los cruces, todo irá bien. A ratos coincido con un corredor jovencete, unas veces voy yo delante, otras va él, y así cómo sin venir a cuento llego a Saravillo, un pequeñísimo pueblo donde nos reciben cómo si fuera Kilian tras bajar del Everest. Saco un sandwich de mi mochila, me siento, le mando unos wachaps a mi mujer (bueno, en realidad unos telegrams, que llevo el móvil pequeño), estiro un poco los aductores que van más cargados de la cuenta, y es entonces cuando empieza lo jodido....
Paisajes idílicos para correr

Vamos al Refugio de Labasar y de ahí prácticamente llaneando al Ibón de Plan. Voy a pasar desde los 1000 metros de altitud en los que me encuentro ahora hasta los 1900 en apenas 6 kilómetros y el calor ya empieza a apretar. En este tramo coincido con una corredora con la que fui haciendo la goma prácticamente hasta meta, la tía sube cómo una bestia, incluso trota donde a mí me cuesta caminar, sin embargo en los tramos de bajada o algo más llanos yo tengo un puntito más y es por ello que vamos adelantándonos por turnos pero sin dejar de vernos.....la subida se me va haciendo muy larga, hay mucho tramo técnico con mucho pedrolo y mucha raíz donde toca subir mucho las piernas para ir avanzando, me pasa mucha gente, voy bebiendo mucho y mi estómago se empieza a rebelar. En un momento dado, la chica con la que voy charrando se empieza a quedar atrás, yo voy avanzando y consigo adelantar a dos o tres corredores...miro hacia arriba en muchos momentos, ya tengo la sensación de que esto ya no sube más, de que llega el llano, pero no, me equivoco una y otra vez. Por el sendero que vamos subiendo (PR-HU87) a veces nos cruzamos con la pista forestal que en eternos zigzags, permite a los coches subir hasta el Refugio.....ganas me dan de pedirle a algún conductor que me suba, pero no, aquí estamos para lo que estamos. Unos 100 metros delante de mí, bueno delante y arriba porque la cuesta no acaba nunca, veo a dos corredores uno detrás del otro, un bastón los une, cogiendo un extremo cada uno de ellos. Pienso que deben de ser pareja o algo así, o un amigo ayudando al otro a subir....cuando me acerco me quedo alucinado, ya que el de atrás (corredor del Maratón) es ciego, y el de delante es su guía; el de atrás pisa mal y se queda medio atrapado en una trialera, cómo yo estoy justo detrás le ayudo empujándole del trasero, y entre su guía y yo, lo volvemos a meter en el camino. Me dan las gracias y les paso, mientras voy pensando en lo que debe de suponer hacer esto sin ver, sin tener referencias.....yo no sería capaz, me parece impresionante lo que ese corredor está haciendo.
En esos pensamientos estoy cuando llega el llano, una cortita bajada y el Refugio. Llego andando porque voy tocado, el estómago está revuelto y estoy sufriendo una pájara de las buenas, creo que la combinación (casi)kilómetro vertical+estómago+calor achicharrante no me está sentando nada bien. Un corredor de los que llega anuncia que se retira, yo estoy bastante zombie y me entra un sudor frío cuando recuerdo estas sensaciones en la CSP y mi posterior retirada....no, no pienso retirarme hoy, se lo debo a alguien. Me voy a la sombreta, bebo mucho, mojo mi gorra por enésima vez (era impresionante: la mojabas y a los 15 minutos volvía a estar seca), me tomo Traumeel en pastillas para mitigar dolores (es más suave que el ibuprofeno pero no tiene efectos secundarios) y me trato de poner dos apósitos de Compeed al lado de mis axilas, ya que no sé por qué, pero se me han producido unas rozaduras que me hacen ver las estrellas cada vez que braceo, obligándome a correr con los brazos en postura cangrejoide para que no me roce. Medio recuperado, tiro ya para el Ibón en un tramo cortito de medio bajada, medio llano, y cuando llego me quedo alucinado contemplando el espéctaculo: en las fotos parecía que aquello era mucho más pequeño, pero en realidad es inmenso. Es curioso porque hay un montón de turistas por allí, algunos hasta con bebés, y es que claro, si subes en coche en 15 minutos de pateada llana estás ahí, y sin embargo nosotros.......de pronto, y cuando yo estaba embobado buscando a ver si veía a la famosa Mora del Ibón, me grita alguien a mi espalda: "oye, ¿que no quieres que te haga una foto?", y es que estaba tan enfrascado en el paisaje que no había visto al fotógrafo oficial.....me hace la foto y ale, vuelta por el mismo sitio para luego, a la derecha, coger el caminito rumbo a Plan en bajada técnica y dura....
La última y dura subida a la Cruz de Guardia

Tiro para abajo, por aquí ya estoy en mi hábitat (bajada técnica) y paso a algunos corredores. Es cierto que tal y cómo la organización nos dijo, hay que tener cierto cuidado en esta bajada, pero ello no me impide avanzar a buen ritmo salvo cuando llegan las pedreras, donde por precaución, ando en vez de correr porque no quiero esguinzarme (nuevo palabro); aquí la ruta discurre entre el bosque, cruzando pequeños riachuelos y barrancos donde aprovecho para mojar la gorra, en un tramo llego a un barranco con bastante agua y unos senderistas que están sentados en la sombrita me indican por donde sigue el camino, ya que hay grandes bloques por los que hay que ir saltando para evitar mojarse. De vez en cuando me cruzo con muchos caminantes que van subiendo por este sendero rumbo al Ibón: los compadezco, llevo rato bajando y esto no termina nunca, no quiero ni pensar lo que será hacerlo de subida; todos con quienes me cruzo me animan, y eso hace que me motive y sea capaz de correr más deprisa. De pronto se acaba el sendero y dos bomberos me indican que siga por la derecha....ya estoy abajo, en el valle, en un tramo de carretera que me llevará a Plan....hace un calor terrible ya que es mediodía, no hay prácticamente ni una sombra, pero aun así sigo corriendo todo lo que puedo salvo cuando el asfalto se empina. Adelanto a algunos corredores, ya oigo la música del control horario situado en el pueblo, de hecho veo hasta los arcos hinchables....paso por el polideportivo donde dos años antes, reponíamos Rafa y yo tras haber acabado el Gran Trail, ya que entonces la meta estaba allí, en Plan. Cruzo un puente y sigo corriendo, adelanto a dos corredores que andan y me dicen "vamos máquina" y les digo que de máquina nada......llego al control, anuncian mi nombre y club por megafonia, me bebo dos vasos de Cocacola casi del tirón, cojo un pequeño plato de macarrones, busco una sombra al lado de unos abueletes, me quito la mochila, enciendo el móvil y mientras hablo con mi mujer, voy descansando y reponiendo, aunque la verdad, no me entra mucho la comida. Hacemos balance: llevas 50 kilómetros en 7 horas y 19 minutos, te queda solo un obstáculo entre tú y meta, pero eso sí, un obstáculo tremendo, un obstáculo de la hostia, acojonante: la subida a la Cruz de Guardia. Estamos a 1100 metros pero hay que subir hasta algo más de 2100 en dos fases: una primera subida hasta Gistain, bajadita muy suave hasta Serveto, y de ahí (km 56) a la Cruz (km 62) en subida sin tregua de algo más de 800 metros positivos ....una vez esté en lo alto de la Cruz, y si llego sano y salvo, la carrera es mía.
Impresionantes vistas

Tras beber varios vasos más de Cocacola, tomarme otro gel que me quedaba (que no sé para qué, total, no hacen nada...) y quitarme todos los escombros que hay dentro de mis zapatillas, me decido a seguir. Voy muy concentrado, sé que ahora viene lo peor, lo más duro y a la peor hora, cuando más sol y calor hace. Le pido a uno de la organización que me moje la gorra con una manguera, y emprendo la subida rumbo a Serveto. Tras seguir las indicaciones en el pueblo, salgo de él siguiendo las marcas del GR. La subida es durísima, por un tramo de hierba, el sol cae a plomo, y no veo a nadie ni por delante ni por detrás; esto, que en otras ocasiones me hubiera encantado, ahora me asusta: ¿y si no voy por el camino que toca?....sigo subiendo, sigo sudando y sigo dudando, tan solo me tranquilizo cuando veo que las marcas de GR están muy limpias y recientes (la organización las repasa antes de la carrera), y cuando observo que la hierba está muy chafada, lo que indica que ha pasado mucha gente por aquí. De pronto llego a Gistain, me asusto porque no recordaba que hubiera que pasar por aquí, yo solo pensaba en Serveto, pero al entrar al pueblo y ver cintas suspiro aliviado, ya que tenía clarísimo que si me hubiera perdido ahí, me retiraba: después del desgaste de esta subida no tenía ganas de más. 

No hay ni Cristo por el pueblo, estoy más solo que la una (normal, con la que caía), de pronto me encuentro con una familia que está entrando a un restaurante a comer: "Menú a 13 euros" pone, y me imagino a mí mismo sentadito a la fresca comiendo y bebiendo en vez de haciendo el indio......giro a la izquierda, pero a mi derecha veo un grifo con un trozo de manguera.....lo abro y sale agua hirviendo, espero unos segundos y cuando sale helada, meto la cabeza debajo y luego empapo mi gorra....salgo de Gistain y a lo lejos veo a un corredor...¡¡¡por fin!!!....primero voy subiendo, y cuando el camino se allana e incluso baja en algún tramo me pongo a correr. Al rato lo pillo, y me pide por favor, ponerse detrás de mí (me siento un poco raro, nunca nadie me había pedido esto). Vamos charrando, es de Sabiñanigo, hablamos de su tierra, de la mía, de lo que nos queda, y de pronto en una sombra nos encontramos a un corredor tumbado en el suelo, con un pié vendado y un huevo gigante en el lugar donde debería de estar su tobillo. Nos dice que lleva ahí media hora, que ya han avisado y alguien vendrá, le ofrezco mi tobillera pero la rechaza....nos vamos, y no hemos corrido ni 20 metros cuando nos encontramos a dos bomberos que vienen a buscarle con una camilla. Salimos del monte y entramos en un tramo más llano, con alguna casa desperdigada, me pongo a correr y mi acompañante me dice que él seguirá andando, nos despedimos y sigo.....llego a Serveto tras adelantar a otra corredora que subía cómo un tiro, lógicamente la paso en el llano. Bebo, repongo, cómo algo, y la corredora me pasa....

En meta, por fin...
Salgo de Serveto y empieza la subida final, al principio muy inclinada, luego con un pequeño descanso para finalmente subirte a la Cruz en un tramo hiperempinado y montañero. Empiezo a tener amagos de calambres, bebo mucho y me tomo un sobre de sales que habían repartido los de la organización. Me pongo en modo de ahorro total, cómo llevaba haciendo durante la carrera en los tramos más duros: manos a los cuadriceps para quitarles trabajo, y de puntillas, y siguiendo un ritmo continuo con la respiración, voy ganando metro a metro, sin prisa pero sin pararme a descansar; es fundamental guardar piernas aquí para tenerlas disponibles en la bajada. Me pasa algún corredor, paso a algún otro, me encuentro a algunos tumbados a la sombra o sentados en cualquier rincón, les pregunto pero todos están bien, simplemente están descansando. Yo no quiero descansar porque si paro, me costará empezar. El agua y la isotónica se van esfumando, bebo y bebo y vuelvo a beber cómo los peces en el río, mojo la gorra en cada riachuelo o charco que paso, a veces levanto la mirada y veo corredores allá arriba, a lo lejos; casi mejor agacharla y concentrarme solo en los 4 o 5 metros que tengo por delante.....por fin veo el collado, cuando llegué allí ya casi lo tendré. Paso por una zona embarrada, el barro me llega a los tobillos, recuerdo cuando hace dos años, Rafa y yo bajábamos por ahí a toda leche, fluyendo, y ahora parezco una elefanta embarazada tratando de avanzar cuesta arriba. Paso a un corredor que se retuerce de dolor, me dice que es por el estómago, me pregunta que si falta mucho para subir y le digo que un kilómetro...me ofrezco para pedir ayuda, me dice que no, que podrá subir. Y poco a poco y sufriendo lo que no está escrito, llego a la Cruz de Guardia, no sin antes haberme dado la vuelta mil veces para contemplar el valle desde el que había subido y que ahora, queda muy lejos y muy abajo....

Ya estoy arriba, lo peor ya ha pasado, un voluntario me lee el chip nada más llegar: 10h 46 minutos. Estoy en el km 62, hasta meta quedan 9, unos 7 o 7 y algo de bajada (casi 1100 metros de desnivel negativo, y a estas alturas de carrera, eso hace mucha pupa), y luego, ya en la civilización, un kilómetro y medio largo de asfalto, y encima cuesta arriba. Me zampo el último croassant de chocolate que llevaba en mi mochila, bebo, relleno y hago cálculos: tengo algo menos de una hora diez minutos para plantarme en meta bajando de 12 horas (que no sé por qué, en ese momento me hacia ilusión...quizás porque en 2015 había hecho 12h 06m), es posible si mis piernas (que están muy castigadas y a punto de acalambrarse) me dejan y si no me pego ninguna hostia, porque ahora toca un tramo que según la organización: "Recordaros también las complicaciones técnicas y peligros objetivos en las bajadas del Ibón de Plan y la Cruz de Guardia. En este último caso, la existencia de pequeñas cortadas junto a un barranco caudaloso aportan al descenso un alto grado de peligrosidad". En fin, que poderse se podía, pero arriesgando y contando con que las piernas no me dijeran "hasta aquí". 

Y tras despedirme de la gente del control (maravillosas vistas las de ahí arriba), emprendo una bajada suicida de esas que me gustan a mí.....hay un primer tramo especialmente inclinado, donde bajo trotando pero con bastante cuidado....en cuanto la inclinación baja, me suelto la melena y empiezo a zumbar....es un terreno que se me da bastante bien: sendero estrecho, técnico, con muchas piedras y demás.....para mi alegría, las piernas van bien, de hecho voy volando cuesta abajo, e incluso pego muchos saltos de piedra a piedra con una facilidad que me sorprende. Voy lanzado, de vez en cuando miro el reloj y veo que hay tramos que voy por debajo de 5 el km, adelanto a mucha gente que me dejó atrás subiendo, adelanto también a gente del Maratón, lo que me motiva aún más porque me llevaban casi una hora de ventaja y 25 kilómetros menos en sus piernas, voy a toda hostia, disfrutando cómo un loco, la mayoría de gente anda y yo los paso cómo un misil....incluso unos me dicen: "paso a la locomotora"......hay algún tramo corto de subida donde intento seguir trotando aunque no siempre lo consigo; pese a ir lanzado, la bajada me empieza a pasar factura y bajo algo el ritmo porque necesito piernas para esos casi dos kilómetros de asfalto finales, sé que lo que gane aquí lo puedo perder abajo si me pongo a andar.....al final acaba la bajada y llega el asfalto, unos centenares de metros en bajada, donde me pongo a 4'30 y pienso "joder tío, 69 kilómetros y 4000+ en tus piernas y aún puedes ir a este ritmo" (vamos, lo que se dice, darse ánimos a uno mismo), el 4'30 se va al 6 o 6 y algo cuando el asfalto se empina, pero no dejo de correr, aunque vaya bufando (ahora sí) cómo una puta locomotora.  Ya estoy llegando, cruzo un pequeño puente donde paso a un corredor que anda mientras unos espectadores dicen: "paso al Keniata", ahora sé perfectamente lo que me queda porque conozco este lugar de sobra, me quedan 300 o 400 metros pero muy empinados, aun así no pienso andar y saco fuerzas de donde no hay: "vamos campeona" me grita un tío para al instante rectificar: "campeón, perdona, campeón" (no sé cómo me pudo confundir porque mi estado físico en esos momentos podía ser de todo menos femenino), unos críos me aplauden en la última, empinada y corta cuesta, y encaro la calle que me lleva a meta cuesta abajo dándole al botón de "Turbo Boost" cómo hacía Michael Knight con el coche fantástico, mientras toda la gente me aplaude y me anima.....llegando a meta, Jaime dice mi nombre.....llego, lo consigo, paro el crono en 11h 56m con la sensación de haberlo dado todo; allí está mi hija, mi mujer que me pone la medalla de "Allegador" (las dos habían hecho migas con los de la organización mientras me esperaban), y bueno, que poco a poco recupero el aliento.

Le pido a mi mujer un deseo, algo que me había pasado por la cabeza durante la carrera: una cerveza, mataría por una cerveza, y al momento aparece con una bien fresquita.....me siento en una acera mientras mis piernas (ahora sí) empiezan a acalambrarse, y más feliz que feliz, me la ventilo en pocos tragos. Lo reconozco: acabé destrozado, con dolores por todo el cuerpo, con una sed terrible (mira que bebí durante la carrera y luego, cenando, pero aun así me desperté varias veces por la noche y no podía dejar de beber), pero no tuve ni una sola molestia muscular ni durante, ni después de la carrera, y eso es lo importante. Cómo para mí fue importante el ser capaz de mantener la cabeza fría durante toda la carrera, el no perderme en ni un solo cruce, el fijarme en pequeños detalles que en momentos de duda me demostraban que estaba en el buen camino, el no rendirme de nuevo; a modo de resumen, diría que esta carrera ha hecho que vuelva a confiar en mí, algo que necesitaba.

Con mi soñada y fresquita cerveza
Sufrí mucho, también lo reconozco, pero no olvido por los fantásticos lugares por los que pasé, ni olvido a la gente de la organización desviviéndose para que no me faltara de nada, el cachondeo que se llevaban los del avituallamiento de la Cruz de Guardia, le gente que me animó en cada pueblo y en cada sendero, no olvido ese pastor y ese rebaño de vacas visto desde las alturas cuando las pasaba putas en la última cuesta, tampoco olvido ese Perdido tapado por las nubes, ni esas inmensas montañas que te hacen sentir tan pequeño, tan ridículo....

Y colorín colorado, este tocho se ha acabado; gracias a mis chicas por haberme acompañado en este viaje, a mi mujer por convencerme para que nuestro finde saliera adelante, y gracias a todos aquellos que me estuvieron siguiendo desde la distancia, en especial a Jota, al que  tuve en un sinvivir......gracias gente, de corazón, muchísimas gracias por estar ahí.